Información turistica de Travel-Patagonia
Travel-patagonia.com » Tipos de Turismo» Turismo Aventura

Montañismo en la Patagonia


Lanin y Tronador:

Para un primer ascenso importante, nada mejor que el volcán Lanín (3.776 m), en Neuquén. Su cono perfecto seduce a noveles andinistas que se acercan por su cara norte para intentar la vía normal en dos días de marcha. Llegar a la cumbre del Lanín es una meta esforzada, pero posible.
Un escalón más arriba en lo técnico se ubica el monte Tronador (3.554 m) con sus tres picos: Internacional, Chileno y Argentino. Allí la travesía en glaciar y los pasos de roca fuerzan a los andinistas a poner en juego toda su experiencia.
El volcán Domuyo (4.709 m), en Neuquén, se sumó en las últimas temporadas a la lista de ascensos clásicos. 

Monte San Lorenzo:

Alejado de los principales centros poblados de la Patagonia, el monte San Lorenzo (3.706 m) se eleva solitario, sin la guarda del campo de hielo austral. Aún hoy las tentativas al cerro están cargadas de incertidumbre debido a las dificultades de aproximación, los escollos propios de la vía, y un clima siempre inconstante.
Fue el padre Alberto de Agostini, junto a Hemmi y Schmoll, quien pisó por primera vez la cima, en 1943. Extensos glaciares, difíciles séracs, un gran desnivel, más una larga travesía a la cima, son las sugestivas barreras hacia la cumbre del San Lorenzo, aún muy poco conquistada. 

Fitz Roy y Torre:

Junto al Hielo Continental Patagónico se encuentran las montañas más atractivas para los escaladores que puede ofrecer la Argentina y quizás del mundo. Son las agujas de granito del monte Fitz Roy y del cerro Torre, que permiten practicar técnicas alpinas, mixtas y de Big Wall.
Desde que en 1952 los franceses conquistaron el Fitz Roy, grandes leyendas del montañismo como Bonatti, Casarotto, Ferrari, Maestri, Terray, Bridwell, Potter, Fonrouge, Karo, Brenner y Egger, también lo intentaron. En las paredes de granito de los cerros Torre, Fitz Roy, Standhardt, Murallón y Domo Blanco, ya se han intentado modalidades en invernal, solitario, libre, y más. Pero hay en este sistema un sinfín de desafíos deportivos aún por coronar.
En El Chaltén existen los servicios imprescindibles para asistir a lasexpediciones

Agujas en el Frey:

En el entorno privilegiado del Parque Nacional Nahuel Huapi, varias torres vecinas a la laguna Toncek, en el Cerro Catedral, avalan una escalada de alto nivel.
Cuatro horas demanda la aproximación hasta el refugio Frey, creado en 1957. Se destacan la aguja Frey, la M2, La Vieja o El Abuelo; pero hay otras, con vías largas, como la Campanile Esloveno o la Principal. La roca granodiorítica del Frey se presenta templada y amigable en verano, aunque hay quienes hacen tentativas durante el invierno. El refugio Frey es además un buen destino de escalada en hielo.
Valle Encantado, próximo a San Carlos de Bariloche, y zonas de escalada cercanas a las localidades de Esquel y El Bolsón, completan el panorama de escalada en los lagos del Sur. 

Tierra del Fuego y El Chalten:

Practicar cascadismo es un privilegio de los visitantes de Tierra del Fuego. El cerro Alvear tiene en las vertientes sur y sudeste dos cascadas con distinta calidad de hielo: uno poroso y quebradizo; y otro tipo cristal, muy duro. Varían los largos y la pendiente, alcanzando los 90 grados. Hay más cascadas próximas a Ushuaia en el cerro Pelado y el el valle del río Chico.
En El Chaltén, ya en Santa Cruz, se forman interesantes cascadas de hielo, varias de ellas en la zona de la laguna y el glaciar Torre.

Comunidad Virtual